Esta es una escultura de Picasso, y esto es Chicago
-Y ahora cuál es la obsesión con Marc Anthony? - me la tienes pelada con Marc Anthony. Todo el puñetero día dale que dale con el tipo.
No le contesto. No tengo nada que decirle. Pero tampoco le cuento mi sueño. Pero tampoco lo miro. Pero tampoco.
Ahí tirado en el sofá rezonga. Se queja. Cambia de canal. Uno y otro canal. Y boxeo y negros sudando y fútbol y blancos sudando.
Me dice que tiene hambre. Se levanta. Abre la puerta del refrigerador. Y ahí se queda. Se congela con la yuca y las pechugas de pollo.
-Bukoswki, le digo.
Pero ahí me quedo. No me queda voz para llamarlo.
También yo me he congelado. Como el hombrecito de Picasso. Como aquellos días en Chicago.
Y allá atrás, tan lejos, Marc Anthony me mira y canta una canción que no es suya.
Pero en el fondo no hay nada que sea verdaderamente nuestro en esta vida -pienso y miro a Bukowski, cuarteado de frío.

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