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Mostrando entradas de mayo, 2014

Norwegian Wood o Tokio Blues

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Con cuidado abrí la puerta. Quería sentir el viento de la noche. El cielo estaba rojo y era evidente que de un momento a otro comenzaría a llover. Pasó un avión bastante cerca, pude escuchar sus motores. Siempre un avión llegando a alguna parte. Sobrevolando las casitas de los durmientes. Había terminado de leer Norwegian Wood , (también traducida como Tokio Blues ) la novela de Haruki Murakami. Fue escrita justo durante el año en que nací, 1987. Cuando la empecé a leer, por sugerencia de mi amigo Abel, recuerdo haber pensado, vamos a ver qué estaba escribiendo este japonés mientras mis tripas se formaban dentro de mi madre, mientras por primera vez mis pulmones echaban a andar, mientras yo no era yo sino apenas una cosita que respira y llora y atrae para siempre la atención que hasta entonces era exclusivamente de mi hermana. Y las palabras me agarraron y me sumergí con ellas en el vientre de una ballena. Sin poder mirar nada más que el remolino ante mis ojos. Hacía tiempo que no...

Maybe she will sing for us tomorrow (parafraseando a los Hammock)

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Estaba el sol, estaba la yerba. La silla, el televisor. Mi mano. Cuando digo hoy me refiero a ayer, hace diez años, entonces… Miro mi espejo en el muro de Berlín. Miro tu piel otra vez. Lisa en el pecho que aprietas contra ti mismo con tal de no mostrar el reverso de nosotros. Pero qué nosotros. A qué me refiero. Otra vez caigo en la tentación. Sueño. No me despiertes. No me digas que es hora. No me llames. Si ella llega, dile que soy un espejismo y que camine sobre el Muro. Dile que cada átomo gravita en su propia órbita. Dile que los estados alterados de conciencia provocan raras visiones. Cualquier cosa, dile. Pero déjame este instante. 

Recortes contra cielo nublado

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Alguien que no conozco me espera. Ese hombre que no sabe que está aguardándome ahora se corta las uñas de los pies y deja que la radio otra vez lo abrume con comerciales.  Y o miro la lluvia caer fuera, me como un chocolate de medio pelo y pienso lo rico que es estar en la cama con alguien querido en una tarde como esta. Escucho a alguien hablar a lo lejos, no sé si los vecinos gritan o si es simplemente un televisor, es difícil decir con tantas cercas, con tantos cristales... Hablo por skype con una gran amiga, que sufre... Escucho a Rhye, porque en uno de los blogs que estaba leyendo hoy la autora la incluía en su lista de sugerencias de la semana. Me gusta, me da alegría sin histeria, me permite mirar la tarde sin sol y sentirme un poco menos blue. Busco en IMDb la puntuación de una película que también recomienda la página para chequear si realmente valdría la pena hacerle caso. Parece que sí... Recuerdo una tarde como esta, en Estocolmo, en el verano, caminando con mi ...