El afán de cada día
Mucho se especula en estos momentos sobre el avión desaparecido de Malasya Airlines. Su posible paradero, y los misteriosos sucesos a su alrededor, intrigan a los gobiernos y ciudadanos de todo el mundo. ¿Dónde está? ¿Por qué ha ocurrido esto? ¿Qué va a pasar con esas personas? ¿Están todos vivos? ¿Quién está detrás de todo este asunto? Sin embargo, el tiempo no se apresura con nuestra ansiedad, y es justamente esa ansiedad sobre el futuro la que puede paralizar nuestra existencia. ¿Cómo vivir el día a día y pensar en el mañana sin que los problemas se conviertan en agentes de angustia y terror? ¿Cómo ser sensatos para entender que cada hora tiene su propio ritmo y que de nada vale apresurarlas con conjeturas de futuro? “No os preocupéis por el día de mañana, que cada día tiene su afán”, repetía mi padre parafraseando la Biblia, en momentos de estrés. Mi padre, sin embargo, no es un hombre religioso aunque tampoco ateo, pero ha tenido siempre la virtud de mantener la serenid...