El apego (pequeña diatriba de la peluquera)

Todavía la herida cae, gotea, humeante.
Todavía la ciudad es un sueño del que despierto con dolor intercostal.
Todavía no me acostumbro al olor de otro cuerpo. Al no olor de otro cuerpo.
Has cambiado los signos dándole manigueta a la vieja promesa.
La promesa de la nada.
El desapego absoluto.



Sí, mejor que no haya apego ni sonrisa.
Ni mano contra los ojos.
Mejor cortar de una vez toda herrumbre.
Todo lazo más o menos largo.








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