Un sueño chino
Ayer me bañé en la playa, recogí caracoles, temblé de frío. Ayer corrimos desnudos Huck, Tom y yo. Huck puso su nombre con orine en la arena y yo me pregunté por qué coño la naturaleza nos la puso tan difícil a nosotras... Bebimos cerveza holandesa, ya sé que eres más nacionalista y hubieses preferido una Bucanero, pero querido, todos los piratas se quedaron en Halloween y los únicos barcos que se ven desde esta orilla son los cruceros gigantescos con sus derroches oceánicos.
Yo me he prometido no extrañarte, y ayer hablando con Tom y Huck, estaba tan feliz... Estamos en los primeros días de algo parecido al frío en la ciudad plana. Y el mar está ahora más lindo que nunca. Yo podría vivir con este viento en la ventana. Yo podría mirar los nombres en la arena de todos los hombres. Yo podría renunciar a cortar pelo con tal de escuchar las gaviotas, con tal de tener a Huck y Tom de vez en cuando en el jardín, soñando fantasías que no nos contamos, con tal de que suene la alarma y no te quejes, con tal de que te cuente mi sueño chino y me abraces y me calmes y me digas, tranquila, vamos a dormir otro ratico.
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