La gran belleza


(Gracias, Manuel, por recomendarme esta película)


Hoy empieza la primavera. Hace un año yo escribía sobre el avión perdido de Malasia. Hoy no sé que avión o tormenta azota el mundo. Rápido, demasiado rápidamente ocurre todo. Hace un año no te conocía. El personaje de mi nueva película preferida dice que buscaba “la gran belleza” y que eso lo paralizó de seguir escribiendo. La gran belleza, el gran amor, el instante perfecto y redondo. El que siempre se rompe. El que queda incompleto.
La peluquera se asoma a la ventana pero ya no tiene pensamientos suicidas. Una ventana es una ventana. Pero tampoco la remite a una evocación literaria al estilo Ed Harris cayendo ante Meryl Streep en Las Horas. Una ventana es una ventana. Esto sí es una pipa.


Las señales se diseminan. La cadena con la palabra Love se rompió. Yo estaba rota. El auto se despedazó. Mi piel. Cierro los ojos y veo el instante. El crash increíble. Todo lo que uno piensa. Hoy es el día internacional de la felicidad, según google. Y yo abro esa puerta a todas las puertas que es google y miro la telaraña en la ventana y pienso en todo lo que falta por hacer y me impido caer en el vértigo de lo que nos falta. Siempre falta. Y el problema no es que tú estés roto ni que yo me ponga a mirar el árbol detrás del árbol detrás del árbol sino que haya un instante donde detenernos y hacer la ceremonia. Hoy habrá un eclipse en este mundo, invisible para nosotros. Como tantas otras cosas. 



 

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