Ella la encontró volando en el parqueo de un shopping center (y le agregó la última línea para convertirla en su carta)
Ya sé que no te gustan las cartas de amor. Ni las promesas. Ni las mañanas.
Ya sé que no puedes dibujarle círculos a mi locura.
Ya sé que no sirvo para poner la mesa.
Tú te miras en el espejo y yo también.
Vivimos sobre la roca por unos segundos tan largos que podemos creer en los siete universos paralelos que una vez nos dijeron eran solo nuestros.
Vivimos sobre la roca por unos segundos tan largos que podemos creer en los siete universos paralelos que una vez nos dijeron eran solo nuestros.
Todos los libros esperaban, supuestamente, todas las noticias, los posibles hijos.
Pero yo sigo dejándote estas notas que no lees sobre el cristal del carro. Porque siempre se vuelan, querido. Un viento muy Bukowski no me deja decirte que ya no te amo.

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