SMS
Esta vez Bukowski me dejó embarcada. Lo esperé toda la madrugada en Champions, un gimnasio devenido club en Maine, entre estudiantes, viejas solitarias y hombres borrachos y barbudos con sus Harley Davidson esperando afuera.
La cita la planificó él así que me extrañó su ausencia. No me quedó más remedio que encargarme una cerveza negra con 18 grados de alcohol a ver si me noqueaba rápido. No lo logré. Pero lo que sí conseguí fue un dolor de estómago olímpico.
Bukowski me mandó un mensaje de texto cerca de la medianoche. Para esa hora estaba un poco borracha y tenía a mi lado a un tipo que hablaba solo y entre dientes musitaba algo acerca de los versos perdidos de cierto poeta visual.
Yo hablaba sin parar también, pero de los sitios perdidos de La Habana, del comunismo, de las ilusiones de mis padres, los primeros hijos de la Revolución. El mensaje de Bukowski decía, lo siento nena, pero a mi mejor yegua se le partió una pata. A lo que le respondí, querido cabrón, no podías avisar antes? A eso Bukowski me mando una carita :( y yo miré al tipo a mi lado y le dije, he aquí la mejor poesía visual de nuestro siglo, y le mostré el SMS. El viejo miró el teléfono y pidió la cuenta. Yo me hice un selfie con mi propia mueca y se la mandé a Bukowski. Tras el selfie mi texto rezaba: con esta cara acabo de espantar al último papanatas de este pueblo. Bukowski se hizo un selfie de su lengua llena de tabaco y whisky, y luego me dijo, la yegua gime sin parar porque le duele la pata. Me dejas terminar de curarla?
Yo pedí otra cerveza, y entre la espuma de las copas que el barman fregaba vi dibujarse la señal de salida sobre el espejo. Tenía que volver a casa. El carro estaba en el parqueo completamente solo.
La cita la planificó él así que me extrañó su ausencia. No me quedó más remedio que encargarme una cerveza negra con 18 grados de alcohol a ver si me noqueaba rápido. No lo logré. Pero lo que sí conseguí fue un dolor de estómago olímpico.
Bukowski me mandó un mensaje de texto cerca de la medianoche. Para esa hora estaba un poco borracha y tenía a mi lado a un tipo que hablaba solo y entre dientes musitaba algo acerca de los versos perdidos de cierto poeta visual.
Yo hablaba sin parar también, pero de los sitios perdidos de La Habana, del comunismo, de las ilusiones de mis padres, los primeros hijos de la Revolución. El mensaje de Bukowski decía, lo siento nena, pero a mi mejor yegua se le partió una pata. A lo que le respondí, querido cabrón, no podías avisar antes? A eso Bukowski me mando una carita :( y yo miré al tipo a mi lado y le dije, he aquí la mejor poesía visual de nuestro siglo, y le mostré el SMS. El viejo miró el teléfono y pidió la cuenta. Yo me hice un selfie con mi propia mueca y se la mandé a Bukowski. Tras el selfie mi texto rezaba: con esta cara acabo de espantar al último papanatas de este pueblo. Bukowski se hizo un selfie de su lengua llena de tabaco y whisky, y luego me dijo, la yegua gime sin parar porque le duele la pata. Me dejas terminar de curarla?
Yo pedí otra cerveza, y entre la espuma de las copas que el barman fregaba vi dibujarse la señal de salida sobre el espejo. Tenía que volver a casa. El carro estaba en el parqueo completamente solo.
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