El Tigre (II)
El tigre abre la jaula y se asoma a la puerta. Saca una pata y la deja estirada para que los que pasen tropiecen, especialmente las mujeres bonitas. El tigre cree que la belleza es sine qua non de la bondad, pero el tigre no es bueno a pesar de su hermosura, lo cual contradice su filosofía griega mal digerida.
Y lo que el tigre no sabe es que todo cambia demasiado rápidamente. Que todo es tan súbito como la secuencia de una frase y un acto imprescindible. Todo es tan terrible como alguien perdido que de pronto manda un friend request, como alguien que pretende que el amor nazca de un mensaje de texto, como alguien que busca una dirección y a quien se ve desde la ventana sin creer en esta ciudad torcida, como una garra atravesada y rota.
Al tigre le falta fe. En sus ojos salvajes toda la realidad debería ser físicamente comprobable, a pesar de ciertas nostalgias y vacíos que no pueden explicarse con la acumulación de los hechos sino con el peso de ciertos actos, de ciertos contactos, de ciertas ausencias. A pesar de todo el tigre tiene una parte humana. Escasa, pero la tiene. Tigre, yo puedo rasgarte la raya. Yo pudiera dejarte con la pata estirada en la acera esperando que todas ellas pasen y levanten el pie y tú te quedes con la mirada intacta. Tigre mío, demasiado quisiera abrazarte si no tuvieras tan afilado el instinto cazador. El instinto de la violencia y el deseo. Porque yo no quiero morir. Porque nunca me sentí más viva. Porque alguien me ha invitado a comer una pizza, aún cuando entre esa pizza y yo gravite todo el Caribe y todos los océanos. Pero Olokun obra de maneras muy misteriosas. Y el volumen de las aguas sobrepasa cualquier intento racional. Ten cuidado, Tigre. Entra la pata y vuelve a la jaula. Norah te espera con un trozo de carne fresca.
Uffffffffffffffffff, muy pero muy bueno!!!!!!!!!!!Sí, creo que hay personas en mi vida a las que me hubiera gustado dedicarles ese texto, pero bueno, yo fui de las que aceptó entrar a la jaula, aún cuando sabía que Norah estaba adentro. Jaja, mira cuán terrible es un buen cuento que casa de mi una confesión, jajaj. Hermoso Lili, de verdad, sutil y seductor!!
ResponderEliminarGracias Ambar! Qué linda confesión! :)
EliminarSoy el tigre.
ResponderEliminarTe acecho entre las hojas
anchas como lingotes
de mineral mojado.
El río blanco crece
bajo la niebla. Llegas.
Desnuda te sumerges.
Espero.
Entonces en un salto
de fuego, sangre, dientes,
de un zarpazo derribo
tu pecho, tus caderas.
Bebo tu sangre, rompo
tus miembros uno a uno.
Y me quedo velando
por años en la selva
tus huesos, tu ceniza,
inmóvil, lejos
del odio y de la cólera,
desarmado en tu muerte,
cruzado por las lianas,
inmóvil, lejos
del odio y de la cólera,
desarmado en tu muerte,
cruzado por las lianas,
inmóvil en la lluvia,
centinela implacable
de mi amor asesino.
El tigre
Pablo Neruda